Santiago el Mayor, Apóstol.

No se puede fácilmente creer las muchas y grandes mercedes que Dios, nuestro Señor, ha hecho á los reinos de España por medio de este gloriosísimo apóstol y privado suyo, no solamente por haberles dado los primeros resplandores de la luz evangélica y sembrado en ellos la semilla del cielo, y edificado á la Madre de Dios el primer templo que sepamos haberse fabricado en su nombre y honra, y ennoblecídolos é ilustrádolos con tantos dones espirituales; pero también por haberlos amparado y defendido tantas veces con insignes milagros y prodigios del cielo contra los moros, infieles y bárbaros que los infestaban y oprimían... La cual comenzó á sentir este tan señalado beneficio el año del Señor de 834 en tiempo del rey don Ramiro, en la batalla que llaman de Clavijo... aquella noche apareció el santo apóstol al rey Ramiro, que estaba muy afligido y puesto en oración, y le mandó que al día siguiente, habiéndose confesado y comulgado la gente, acometiése el ejército de los moros, llamando el nombre de Dios y el suyo; porque él, como patron de las Españas, á quien Dios había encomendado la defensa de ellas, iría delante de su ejército sobre un caballo blanco, con un grande estandarte blanco en la mano, y desharía aquel innumerable ejército de moros que allí se habían juntado contra él. Y como el santo apóstol lo dijo así se hizo, y en aquella batalla quedaron muertos casi setenta mil de los moros, y se tomaron y saquearon sus reales y se ganó la ciudad de Calahorra y otros pueblos y se restituyeron á la fe de Cristo.

La Leyenda de Oro. Vidas de todos los santos que venera la iglesia. Barcelona, Sociedad Editorial La Maravilla, Tomo Segundo, cuarta edición, pp. 466-467.